Publicado por editorbfc - 18/05/2011

La idea de que utilizar una peluca es algo vergonzoso o esperpéntico ha quedaPelucado desterrada desde hace años. Ya no se considera algo rancio, propio de otras épocas. Hoy en día, llevar una peluca en eventos determinados, fiestas, o para ocultar la caída del cabello es algo aceptado y habitual. Gracias a ellas, podemos experimentar con diferentes colores o estilos sin tener que maltratar nuestro cabello. Al igual que sucede con el cabello natural, también debemos seguir unos pasos básicos para su cuidado.

En primer lugar, debemos conocer las ventajas y diferencias de escoger una peluca natural o una sintética. Las naturales son más  moldeables; podremos rizarlas, alisarlas e incluso, si se da el caso, cortarlas sin demasiado problema (evidentemente, el grado de adaptabilidad a estos cambios dependerá de la calidad de la peluca). Hay que lavarlas con agua caliente y champús suaves, y a continuación secarlas y cepillarlas con el mismo esmero que le Peluca castañadedicamos a nuestro propio cabello. Como importante ventaja, resultan mucho más duraderas que las artificiales.

Las pelucas sintéticas son menos manejables, pero también más económicas. Aunque no nos permitan tantas posibilidades estéticas, podremos igualmente peinarlas de muchas maneras diferentes, gracias a su flexibilidad. Eso sí, no nos será posible teñirlas o cortarlas. Suelen durar en buen estado aproximadamente un año. Para su cuidado, es preferible utilizar agua fría, añadiendo una cucharada de bicarbonato para preservarla de olores ambientales, y con un buen secado posterior.

En cuanto a la elección del estilo, las premisas son las mismas que a la hora de peinarnos o cortarnos el pelo. La forma de nuestro rostro, el tamaño del cuello o nuestra estatura general son factores que debemos tener muy en cuenta antes de comprarla. No todo el mundo conseguirá el aspecto deseado con una misma peluca.

Peluca natural

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